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Apr 24, 2026
12 min read

La Conspiración de la Tinta Amarilla

¿Tu impresora se niega a imprimir en blanco y negro porque no tiene tinta amarilla? La razón es mucho más extraña de lo que parece.

Cada cierto tiempo, alguien en Reddit publica algo como esto:

No puedo imprimir nada, ni siquiera el documento en blanco y negro que necesito para el trabajo, porque justo se me acabó la tinta amarilla.

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Podría parecer un error común… pero hay decenas de personas con exactamente el mismo problema: a pesar de tener tinta negra suficiente, sus impresoras se niegan a imprimir sin tinta amarilla.

Al principio, varios usuarios culpan a una oscura estrategia de negocio. Un plan diseñado para obligarlos a comprar más cartuchos. Pero la respuesta no es tan simple como parece.

Pues detrás de las ganancias de las grandes compañías de impresoras hay algo aún más extraño… algo que te hará cambiar para siempre la forma en la que ves tus dispositivos más cotidianos.

La Estrategia De Marketing Y La Medida Anti-Fraude

Es cierto que en muchas partes del mundo las impresoras suelen venderse mucho más baratas de lo que son, lo que significa que las ganancias provienen en realidad de las recargas de tinta… aparentemente, uno de los líquidos más caros del mundo.

Creyendo estar frente a una gran estafa, hay quienes han destruido cartuchos enteros para ver si su contenido justifica el precio. Que una impresora se niegue a imprimir en blanco y negro solo por no tener tinta amarilla no hace más que alimentar las sospechas.

Pero nada de esto explica por qué una impresora sabe cuándo le falta tinta amarilla… incluso cuando no la necesita. Para entender realmente lo que está ocurriendo, tenemos que viajar mucho más atrás en el tiempo.

Era el año 2002, la obsesión de Estados Unidos por la seguridad crecía y el científico informático alemán Markus Kuhn acababa de descubrir algo curioso: por mucho que lo intentara, su fotocopiadora a color marca Xerox se negaba a clonar billetes.

Intrigado, Markus decidió investigar a fondo, y pronto descubrió que los billetes tenían pequeños círculos que formaban cierto patrón a lo largo del papel: cinco círculos verdes, amarillos o naranjas que formaban una constelación similar a la de Orión. La bautizó como la constelación de EURión, y confirmó que su mera presencia en cualquier documento era suficiente para que las impresoras se negaran a replicarlo.

La constelación de EURión en el billete de 500 euros

Aunque los detalles técnicos sobre la constelación siempre se han mantenido en secreto, esta fue una de las primeras ocasiones en que el público se enteró de una medida diseñada para evitar este tipo de fraudes. Pero la constelación EURión era solo el comienzo.

No fue sino hasta 2004 que por primera vez esta noticia revelaba algo distinto:

Cada impresión tiene un código secreto con información sobre la impresora de origen… Parece ser que mientras que los consumidores no están al tanto de este código secreto en sus impresoras a color, las agencias gubernamentales sí lo están.

Se trataba de un sistema diferente: esta vez eran las impresoras quienes dejaban un rastro de diminutos puntos amarillos sobre el papel. Un sistema que llevaba años funcionando en silencio. Gracias a esto, en Holanda se atraparon varios criminales cuyos documentos, de alguna manera, tenían la marca y el modelo de sus impresoras. Pero este sistema no nació en Europa.

Los Puntos De Rastreo Que Ninguno Había Pedido

Tras la aparición de las impresoras a color a principios de los 80, falsificar billetes desde casa parecía posible. El gobierno estadounidense buscaba medidas para evitar fraudes, y la empresa Xerox, pionera de esta tecnología, implementó en su línea DocuColor el patrón de puntos amarillos. Según su propia patente:

1993 Xerox

La Patente Detrás de Esta Tecnología

El color específico es preferiblemente el amarillo, al cual los ojos de un ser humano son mínimamente sensibles.

Invisibles al ojo humano, pero detectables con luz azul o con un escáner, los puntos forman una rejilla microscópica de 8 filas por 16 columnas, repetida varias veces a lo largo de toda la hoja. Las primeras columnas determinan la fecha y hora exacta de la impresión, mientras que las últimas revelan el número de serie de la impresora. Cada hoja impresa lleva consigo una especie de matrícula invisible, diseñada no para el usuario… sino para quienes saben exactamente dónde buscar.

Cuando esta información salió a la luz, uno de los primeros en tomársela en serio fue Benjamin Mako Hill: profesor universitario, activista del software libre, y alguien que se preguntaba por qué nadie estaba hablando de esto. Fundó seeingyellow.com, una página web que contabilizaba cuántas personas habían contactado a las marcas de sus impresoras para quejarse e intentar deshabilitar esta función. Al menos una persona, que quería permanecer anónima, recibió una visita del Servicio Secreto de los Estados Unidos para preguntar por qué quería quitar los puntos.

Fue alrededor del 2005 que la Electronic Frontier Foundation descubrió cómo funcionaban realmente. Pidió a voluntarios enviar documentos impresos por diferentes marcas, y el resultado fue contundente: casi todas tenían el mismo código con la fecha de impresión y el número serial de la impresora. Era evidente que varias marcas estaban usando la misma tecnología… pero nadie explicaba cómo había ocurrido eso.

La Conspiración

Para que una tecnología así funcionara a escala global, en marcas distintas y durante décadas, alguien tuvo que coordinarlo todo. Si Xerox había creado esta patente… si estaba enviando la información al gobierno bajo lo que ellos mismos comparaban como la matrícula de un auto. ¿Cómo fue que las demás marcas adoptaron esta tecnología?

Los primeros indicios no llegarían sino hasta 2009. Según un artículo de Vice, grandes bancos de China, Europa y Estados Unidos, a través de reuniones secretas, pusieron en marcha un elaborado plan para que el Departamento del Tesoro y el Servicio Secreto, de forma sutil, preguntaran a las compañías de impresoras si no les importaba instalar cierto software especial en sus dispositivos.

El vicepresidente de la Comisión Europea consideró este sistema como una posible violación al derecho a la privacidad, y durante casi 20 años, seeingyellow.com registró a más de 50 mil personas que intentaron oponerse a esta tecnología, contactando a las marcas de sus impresoras o pidiendo explicaciones que nunca llegaron. Ese silencio permanece hasta hoy: los puntos amarillos no aparecen en manuales, no se mencionan en las cajas, y no hay instrucciones de cómo desactivarlos. Es como si el sistema no solo hubiera sido diseñado para rastrear, sino también para pasar desapercibido.

La realidad es que esta tecnología fue instalada sin consentimiento, algo que absolutamente nadie pidió, pero que todos recibieron. O lo que Benjamin describe mejor como una anti-característica.

La Filtración Y El Caso De Reality Winner

Los puntos amarillos parecían una mera curiosidad, pero doce años después, en 2017, un caso en particular los imprimió de nuevo en la consciencia colectiva.

Estados Unidos vivía las consecuencias de una de las elecciones más tensas de su historia y el mundo aún no sospechaba hasta qué punto sus datos podían ser usados. Fue allí, en medio de la desconfianza, que se filtró un informe secreto de la Agencia de Seguridad Nacional. El documento revelaba cómo ciertas operaciones de espionaje rusas comprometieron un programa electoral en 2016, cómo utilizaron esa información para crear cuentas falsas, y cómo esas cuentas enviaron correos maliciosos a oficiales locales.

2017 Reality Winner

Documento de la NSA Filtrado

La filtración de Reality Winner que revelaba las operaciones de espionaje rusas. Si bajas el brillo lo suficiente, podrás identificar el patrón de puntos amarillo.

Para el gobierno era inaceptable que el público tuviera acceso a esta información. Fue allí cuando notaron un detalle sutil: el informe era una copia recién escaneada. Solo bastó con bajar el brillo de la imagen para que el documento revelara su verdadera naturaleza: un pequeño rastro de puntos amarillos repetiéndose por todo el papel.

El FBI descubrió hacía dónde apuntaba el rastro: una impresora al interior de Pluribus International Corporation, utilizada el 9 de mayo de 2017, a las 6 y 20 de la mañana. Solamente seis personas podían haberla utilizado en ese momento, y finalmente encontraron a la culpable: una mujer de 25 años llamada Reality Winner. Dos décadas después, la tinta amarilla volvía a hacer su trabajo.

Winner fue acusada de violar la Ley de Espionaje y fue condenada a 63 meses de prisión, pero para los ojos de muchos, Reality Winner acababa de convertirse en una heroína que actuó en interés público. Su sentencia fue duramente criticada, críticas que pronto se extendieron a la pésima gestión del documento por parte de The Intercept: aparentemente, este medio había ayudado al gobierno a identificarla como la filtradora.

Los Nuevos Métodos

Han pasado más de cuarenta años desde que se creó este sistema, uno que casi siempre ha funcionado sin que la mayoría supiera de su existencia. Según la Electronic Frontier Foundation, es bastante probable que la mayoría de las impresoras láser comerciales sigan incorporando estos puntos en cada documento. Los puntos amarillos funcionaron durante décadas por tres razones: eran invisibles, nadie los pidió, y nadie habló de ellos. No tardé mucho en darme cuenta de que esa misma fórmula existía más allá de las impresoras.

Reconocimiento Automático De Contenido

Durante años, algunos televisores inteligentes incorporaron una función conocida como “reconocimiento automático de contenido”, un sistema capaz de identificar exactamente qué estaba viendo el usuario, cuadro por cuadro. No fue sino hasta diciembre de 2025 que el Fiscal General de Texas demandó a cinco importantes compañías de televisores por grabar en secreto lo que los usuarios veían en sus propios hogares, aparentemente con fines comerciales.

De nuevo, un sistema invisible, un diseño de fábrica, y el total desconocimiento por parte de sus usuarios.

Los televisores inteligentes... utilizan el reconocimiento automático de contenido (ACR)... identifica lo que se muestra en su televisor... capturando continuamente capturas de pantalla.

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A diferencia de los puntos amarillos, algunos manuales de usuario mencionan esta función, pero conforme los televisores inteligentes van siendo la norma y los tradicionales desaparecen, esta tecnología lentamente termina siendo obligatoria. Nadie sabe qué está ocurriendo ahora mismo con sus marcas nacionales.

Incluso dispositivos como Roku han sido criticados por recolectar y comercializar datos de visualización.

El Chip Chino

En 2015, compañías estadounidenses como Amazon evaluaban una startup llamada Elemental Technologies, cuyo software comprimía archivos de video masivos para usos como los Juegos Olímpicos o transmisiones de drones de la CIA. Entre las nuevas placas de sus servidores había un microchip tan pequeño como un grano de arroz, una característica que no pertenecía al diseño original. Tras una investigación exhaustiva se descubrió que estos chips habían sido insertados en fábricas chinas con la intención de alterar cualquier máquina conectada a la red.

Para 2018, según Bloomberg, el 75% de los dispositivos móviles y el 90% de los computadores tenían alguna pieza de hardware proveniente de China.

Confirmaciones De Lectura

El 17 de noviembre de 2024, investigadores de la Universidad de Viena descubrieron algo inquietante: algunas aplicaciones de mensajería tenían una vulnerabilidad que revelaba la actividad del usuario a través de simples metadatos. No hacía falta leer los mensajes. Bastaba con saber el número de celular de alguien. Debido a los distintos tiempos de envío de las confirmaciones de lectura en aplicaciones como WhatsApp o Signal, un agente malicioso podía descubrir la marca del dispositivo, si el usuario tenía el celular desbloqueado, o incluso qué navegador utilizaba. Y lo peor de todo: no hacía falta un mensaje para obtener esta información. Bastaba tan solo un emoji. Los puntos amarillos al menos necesitaban papel.

2024 University of Vienna

Careless Whisper

Aprovechar confirmaciones de lectura silenciosas para monitorear a los usuarios de mensajería instantánea móvil.

Marcas De Agua En La Luz

En 2025, investigadores de la Universidad de Cornell publicaron una propuesta que, en el fondo, funciona exactamente como los puntos amarillos, solo que en lugar de tinta usaban luz: modificar sutilmente la iluminación de cualquier espacio con pequeños cambios invisibles para el ojo humano que quedan grabados en cualquier video tomado en ese lugar. Si alguien manipula ese video después, el patrón de luz se rompe. Lo probaron con uno de los escenarios más vulnerables: un político siendo entrevistado cuyos fragmentos habían sido reordenados para hacerlo parecer que apoyaba exactamente lo contrario de lo que había dicho. La técnica fue capaz de detectar cada corte y reconstruir el orden original. Lo más inquietante no es que el deepfake fuera detectado. Es que, sin esta tecnología, era imposible distinguirlo del original.

2025 Peter F. Michael

Noise-Coded Illumination

Una tecnología que utiliza luz codificada con el potencial de detectar posibles manipulaciones.

El Dilema

Benjamin Mako Hill: “Me gusta la capacidad de distinguir entre lo que es generado por IA y lo que no lo es. Pero creo que la pregunta fundamental que debemos hacernos sobre este artículo, sobre los puntos de seguimiento o sobre cualquier otra tecnología es quién controla la tecnología. Y la respuesta debería ser: los usuarios, quienes utilizamos la tecnología, debemos poder controlarla.

La constelación de EURión y los puntos amarillos también nacieron con una justificación razonable: evitar falsificaciones y proteger la economía. Nadie parece estar en contra de eso. Pero el problema nunca fue su intención. El problema es que la tecnología no termina en manos de quien la adquiere. Termina, de forma silenciosa, haciendo otras cosas de las que jamás te enteras.

Por el momento, casi todas las tecnologías que generan polémicas alrededor de nuestra privacidad continúan encontrándose casi que por accidente. Justo como aquellos que no podían imprimir un documento en blanco y negro solo porque no tenían tinta amarilla, y terminaron enterándose de que sus impresoras llevaban décadas dejando su rastro en cada página sin su consentimiento. Un patrón invisible, diseñado no para el usuario, sino para quienes saben exactamente dónde buscar.

Quizá en algunas décadas termines conociendo de verdad cómo funciona ese rastro en tus videos. Esas capturas en tu televisor. Esos mensajes en tu celular.

¿Quién controla lo que se sabe sobre ti?
La respuesta, casi siempre, no eres tú.
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